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Adriana Deffenti – Adriana Deffenti (2006)

Este es uno de mis discos favoritos desde hace un tiempo ya, y es que la calidad interpretativa de Adriana Deffenti es espectacular, que van desde algunos matices de la portuguesa Maria Joao a una interpretación más lírica en un guiño a New York de Nina Hagen. Además, la música de este disco está muy bien realizada. Mención aparte para su versión de Tabú de Gustavo Cerati. En síntesis, un disco que no te deberías perder.

Al entrevistar una cantante nueva, los periodistas casi siempre quieren saber de sus influencias. Siendo gaúcha las comparaciones con “Aquella” vienen inmediatamente. Es una manera de empezar la conversación con algún punto de referencia, y Adriana Deffenti podría aceptar este camino, reconocerse en alguien, pero prefiere la más pura sinceridad, sorprendiendo con una afirmación poco común: “No tengo influencia de ninguna cantante”. De la misma forma, intrigará el entrevistador que pregunte sobre su estilo, porque no hay uno solo. Adriana es el resultado más o menos complejo de una artista completa formada en el ambiente multicultural de Porto Alegre. Cuando asumió la carera de cantante, en 1998, vino sin rótulos. Ni de “ecléctica” era llamada. El primer disco, Peças de Pessoas, de 2002, fué percibido por la prensa como pop. Ya el prestigioso Prêmio Açorianos de Música, lo situó en la categoría MPB (Música Popular Brasileña). Con acompañamiento de banda (bajo, guitarras eléctricas, batería y programación de computadora), tenía canciones de los paulistas (de São Paulo) Maurício Pereira y Hermelino Neder, de gaúchos consagrados como Vitor Ramil, nuevos como Juli Manzi, Otávio Santos, Mateus Mapa, y dos sorpresas: Going to Califórnia, de Led Zeppelin, y Querendo Chorar, de Teixeirinha.

En 2006, su segundo CD, movido básicamente por guitarras y percusión, no era mpbista y mucho menos pop – andaba en otra vía, cruzando Herbert Vianna, Luiz Tatit y Nei Lisboa, la portuguesa Maria João, el uruguayo Eduardo Mateo, los argentinos Edgardo Cardozo y Gustavo Cerati (de Soda Stereo). Las dos veces en que fue nominada al premio Açorianos por sus discos y los respectivos conciertos, Adriana se llevó los trofeos de mejor intérprete. Disputar con ella es difícil para los concurrentes. En este segundo semestre de 2008 ella afina el repertorio del tercer CD, de nuevo mostrando que no le gusta pisar sus propias huellas. Viene ahí, podemos decir, una tercera vía. El título ya está prácticamente definido: Malabarismo Íntimo. Salió de una entrevista para el periódico Zero Hora en la época del lanzamiento del segundo CD, y que mucho tiene que ver con lo que este texto está diciendo: “En el canto popular se habla mucho de lo importante que es tener estilo propio, identidad. Yo temía que, usando mis recursos técnicos, la voz quedase irreconocible. Pero, bueno no importa, me gusta jugar con la voz”.

“Es como en la danza”, ella continua. “Ensayar mucho un movimiento difícil y conseguir ejecutarlo es un placer físico. Es como un malabarismo.” Y acá están dos elementos más para justificar la definición de “artista completa” usada ariba, el estudio del canto y de la danza. Nacida en una familia a la que siempre le gustó cantar, a los siete u ocho años Adriana cantaba tanto en las clases que la profesora sugirió a los padres que la matriculasen en un proyecto de alfabetización musical desarrollado en la UFRGS (Universidad Federal de la Provincia de Rio Grande do Sul), donde empezó a estudiar flauta. Precoz, a los 14 años rindió el examen y pasó a integrar el riguroso Coro de la UFRGS, formado por universitarios. También siguió con los estudios de flauta y luego entró en la Escuela de Música de la Orquesta Sinfónica de Porto Alegre. Cuando llegó la hora de ingresar en la universidad, y dado que ya estábamos en 1995, el viejo cuento de que “la música no te da plata” la llevó a la carrera de Publicidad, en la Universidad Católica (PUC).

Confusa, a mitad de año hizo la prueba para la universidad de Música en la UFRGS, desistiendo en pocos meses. A estas alturas, ya participaba de algunos espectáculos musicales y de danza (como cantante y bailarina), e integraba, cantando y tocando flauta, la banda pop Fróide Explica. “Por primera vez canté con micrófono y me encantó. Conocí gente, me enamoré de la música popular”, recuerda. En 1997, durante los dos meses en que viajó de mochila por Australia, conoció músicos chilenos y – otra primera vez – cantó en español. A su regreso, siguió en Fróide Explica y empezó a estudiar canto lírico con Ida Weisfeld, a quien conociera como preparadora vocal del Coro de la UFRGS. Todos estos detalles están acá para resumir y enfatizar cómo Adriana Deffenti fue de manera casi instintiva, pero obstinada, preparándose para la carera de cantante. A subrayar el proceso, hay aún un breve momento de 2001, ya cantante reconocida en la ciudad, en que actuó en el espectáculo Pão e Circo, del Circo Girassol (un Cirque de Soleil en versión local, pequeño y pobre, pero, como se dice, “cumplidor”). En el front de los escenarios, vivió todas las experiencias. Fue también breve vocalista da banda pop-experimental Juli Manzi e Os Heterogênios, cantó en las noches con el grupo de jazz del guitarrista James Liberato (en las horas vagas, su profesor de guitarra). Y empujó el curso de Publicidad hasta formarse, sabiendo que su negocio era, sin dudas, la música. Jugando con la voz, estrenó como solista en 1998, en el show Quién te Enseñó a Bailar, embrión del primer disco. Los periodistas musicales registraron la emergencia de una cantante diferenciada, promesa para los años 2000. “Parece que fue en el siglo pasado”, se espanta. “Pensé en combinaciones acústicas con electrónicas, ideas que hoy me suenan medio tontas. Pero hice shows por la provincia hasta esto agotarse y yo cansarme de las canciones. En 2005, le dije a Marcelo Corsetti, mi guitarrista y productor musical de Peças de Pessoas, que siempre me ha estimulado, que estaba difícil decidir qué hacer. El me propuso hacer una presentación light en la Livraria Cultura a ver lo que pasaba. Yo ya había compartido la escena con Nei Lisboa, y había hecho un show cantando las canciones de las películas de Almodóvar…”

En esta onda, Adriana estrenó en Rio de Janeiro en 2006, participando de un proyecto con nuevas cantantes llamado “La Música de las Mujeres”. También por primera vez cantó en Buenos Aires, en el festival “Jazz y Otras Músicas”. El éxito en Argentina llevó al lanzamiento en ese país del segundo disco (por Random Records) y a la invitación para otros dos conciertos, en abril de 2008, en Notorious, (Buenos Aires) donde fue recibida por Fito Paez. “Parece que es más fácil venderme por allá que en Brasil”, dice y se rie. Luego, en junio, Bobby McFerrin la eligió para una participación en su show en Porto Alegre. En la agenda del segundo semestre ha confirmado conciertos en Rio, São Paulo y una visita a Europa, Adriana – o “La Deffenti”, como ya es llamada en el Sur – quiere hacer de 2008 y 2009 los años de su proyección nacional. Cantando buena música, más allá de etiquetas. Ella sólo se pone un poco triste con la decepción de doña Ida, su profesora de canto hasta 2005, que aún lamenta el desperdicio de que ella no sea una cantante lírica. No se puede querer todo. *”Gaúcha” – asi se llama la gente de la província del Rio Grande do Sul, en el extremo sur de Brasil. (Fuente reseña: http://www.adeffenti.com/).

Tracklist:

1. O recado delas (Maria João/Mário Laginha)
2. Luca (Herbert Vianna)
3. Capitu (Luiz Tatit)
4. É assim que brinco (Otávio Santos)
5. Tabu (Gustavo Ceratti)
6. Mírala (Edgardo Cardozo)
7. Tem tainha (Raul Elwanger)
8. El Tungue le (Eduardo Mateo)
9. Berlim, Bom Fim (Nei Lisboa/Hique Gomes)
10. La Pomeña (Gustavo Leguizamóm/Manuel Castilla)
11. La ventana (Edgardo Cardozo)
12. Foi no mês que vem (Vitor Ramil)

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