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Eva Cassidy – Live at Blues Alley (1997)

La desgarradora historia de Eva Cassidy se parece casi al argumento de una película lacrimógena. Nativa del área de Washington, D.C., la tremendamente tímida Cassidy se ganó una reputación local como una intérprete magistral de standards de, virtualmente, cualquier género, dotada de una agilidad técnica y de una pasión exploradora que iban derecho al núcleo emocional del material que ella elegía. Pese al gran instrumento evocador que era su voz, las compañías grabadoras la rehuyeron, inseguras acerca de cómo mercantilizar el repertorio ecléctico de Eva; en cuanto a ella, se rehusó firmemente a que se la encasillara, valorando la música por sobre todo potencial de fama. En 1996, justo cuando había comenzado a grabar con frecuencia a un pequeño nivel local, se le diagnosticó un cáncer, que ya se había extendido por todo su cuerpo y que rápidamente le arrebató la vida. Pero su historia no terminó ahí; su música fue póstumamente promovida por un disc-jockey de la BBC y, sorprendentemente, una compilación, Songbird, se transformó en un éxito de un millón de copias en Inglaterra.
Sobre este disco: Cuando Eva Cassidy recorre con swing trepidante su versión de “Cheek to Cheek” y también cuando se pone melancólica y bluesera en “Stormy Monday”, es casi imposible no sentirse arrebatado por su voz vasta, con la fuerza de un cañón. Su rango vocal pleno, sin embargo, resulta más claro -y más estremecedor del alma- en los temas más lentos, como “Bridge over Troubled Water” de Paul Simon, “Tall Trees in Georgia” de Buffy Sainte-Marie y, sobre todo, en “What A Wonderful World”.
En estas últimas canciones, la combinación que tenía Cassidy de conmovedora claridad y de rica calidez tiene el poder de derretir al oyente, un poder que sonaba a través de su voz, como hablándole a una presencia evanescente que ella parecía conocer sumamente bien. Prodigiosamente hace de “Fields of Gold” de Sting una verdadera máquina emocional, con la misma facilidad con la que hace de “Fine and Mellow” de Billie Holiday una súbita demostración de estar a la par de virtualmente cualquiera del canon del jazz vocal. Al hacerlo, se gana su lugar entre los grandes cantantes-artistas que podrían tomar cualquier canción y darle un sello indeleble propio.
Lo que tuvo Eva Cassidy en su corta vida fue una voz increíblemente perfecta y un alma musical que unió gospel, folk, blues y jazz y todos los géneros intermedios entre ellos como meras estaciones de un mismo viaje en tren. Por desgracia ese viaje terminó en 1996, trágicamente temprano. (Fuente y link descarga: http://bienvenidosalamonga.blogspot.com/).

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