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Martirio – 25 Años (2009)

En los años 70 María Isabel forma parte del grupo Jarcha, cuyas canciones tuvieron una gran fama en la España de la Transición. En 1984 Martirio forma parte del grupo Veneno, liderado por Kiko Veneno y los integrantes de Pata Negra: Raimundo y Rafael Amador. En 1986 inicia su andadura en solitario con el nombre artístico de Martirio, que es a la vez nombre y personaje: enfundada en escena entre unas gafas de sol y una peineta, fue una de las intérpretes más originales del panorama musical español en los años 80, y canciones como Sevillanas de los bloques (Estoy atacá) triunfan en los medios. Su música es un puente entre culturas y fusiona copla andaluza,flamenco, bolero, jazz, tango, rock, guaracha…

Tras una primera etapa musical en la que se da a conocer al gran público, en 1994 se toma un respiro musical y experimenta en cine (Belmonte de Juan Bollaín y Más allá del jardín de Pedro Olea) o más recientemente en la película Iris de Rosa Vergés en 2004; teatro (Don Juan, Carnaval de Amor y Muerte, en el papel de Doña Ana De Ulloa) haciendo una gira de seis meses con el Centro Andaluz de Teatro, o televisión (dos capítulos como protagonista en la serie Makinavaja dirigida por José Luis Cuerda, haciendo de una ciega malísima, ninfómana e hilarante). (Fuente: Wikipedia)

Para celebrar sus 25 años sobre los escenarios Martirio ha dado a luz (mucho de lo que ella hace suena a maternal, a paritorio) un disco limpio, sobrio, completo. La historia musical de Maribel Quiñones, como un buen cuadro barroco, puede contarse con mucha palabrería o de un plumazo, a elegir. La que en los ochenta demostrase que se podía ser más andaluz que el gazpacho pero radicalmente postmoderno (Estoy mala, 1986). La que cogió a la copla y la rodeó de humo de jazz y puterío en ese monumento a la música llamado Coplas de madrugá (1997). La que, como una guajira flamenca, se fue a Latinoamérica y volvió nueva y más grande (Flor de piel, 1999). La que es capaz de llevar más de dos décadas cantando Ojos verdes y que siempre suene distinta. Todas ésas y muchas más son Martirio. Lo suyo, por más que resulte esencialmente vital y racial, tiene mucho de investigación. No es casual que otra de las grandes voces de la música española, Santiago Auserón, comparta con ella la curiosidad insaciable por los ritmos antiguos, los túneles estilísticos y la experimentación vocal al servicio del sentimiento. (Fuente: http://bosquesonoro.blogspot.com).

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