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Crosby, Stills & Nash – Greatest Hits (2005)

Hoy debuto con una nueva forma de publicar discos. Hay que adecuarse a los tiempos y la descarga de discos se volvió obsoleta. Los discos duros de respaldo van en retirada porque la música está cada vez más disponible en distintos sitios y aplicaciones. Aferrarse al mp3 como acto de propiedad de la música es inviable y nos terminará volviendo acumuladores musicales. Además, por mi parte buscar discos para descargar se ha vuelto complejo, lento, los links se caen y me lleno de comentarios pidiendo resubir. Nunca resubí un link, así que no alberguen falsas esperanzas: no vivo de esto por lo que al que le sirvió, le sirvió. Con todo respeto, jaja.

Cuál es la alternativa entonces?. Es que busques con tu propio proveedor de música. Hay varios sitios Spotify, Grooweshark, Dezeer, etc. Yo te envío al link donde está publicado el álbum y si te gusta la página te puedes crear una cuenta y explorar por tu cuenta. Fácil y bonito.

Parto entonces con este disco recopilatorio de Crosby, Stills & Nash. No conocía mucho a estos cabros, más allá del tema que aparece en Woodstock. Tienen un estilo vocal bien depurado con una sonoridad setentera por lo que vale la pena escucharlos.

Track listing

1. “Suite: Judy Blue Eyes” (from Crosby, Stills & Nash) Stephen Stills 7:22
2. “Long Time Gone” (from Crosby, Stills & Nash) David Crosby 4:17
3. “Just a Song Before I Go” (from CSN) Graham Nash 2:12
4. “Southern Cross” (from Daylight Again) Stephen Stills, Richard Curtis, Michael Curtis 4:40
5. “Marrakesh Express” (from Crosby, Stills & Nash) Graham Nash 2:36
6. “Helplessly Hoping” (from Crosby, Stills & Nash) Stephen Stills 2:37
7. “Shadow Captain” (from CSN) David Crosby, Craig Doerge 4:32
8. “Our House” (from Déjà Vu) Graham Nash 3:01
9. “Guinnevere” (from Crosby, Stills & Nash) David Crosby 4:43
10. “See the Changes” (from CSN) Stephen Stills 2:56
11. “Teach Your Children” (from Déjà Vu) Graham Nash 2:55
12. “Wooden Ships” (from Crosby, Stills & Nash) David Crosby, Stephen Stills, Paul Kantner 5:22
13. “Delta” (from Daylight Again) David Crosby 4:12
14. “49 Bye-Byes” (from Crosby, Stills & Nash) Stephen Stills 5:15
15. “Wasted on the Way” (from Daylight Again) Graham Nash 2:51
16. “Carry On/Questions” (from Déjà Vu) Stephen Stills 4:25
17. “In My Dreams” (from CSN) David Crosby 5:10
18. “Cathedral” (from CSN) Graham Nash 5:15
19. “Daylight Again” (from Daylight Again)

Escúchalo en Deezer!

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Hugh Laurie – Let Them Talk (2011)

Cuando me encontré el disco sentí desconfianza pero la curiosidad fue más fuerte. Y es que un disco de blues del Dr. House si que es una rareza. Pero el disco y la calidad interpretativa de Laurie tienen mucho méritos musicales, tantos como para aparecer acá.

Todo actor popular tiene un hito en su carrera que lo marca de por vida. Un personaje con el que todos lo relacionaran y se acordaran con solo al verlo en alguna otra película o una entrega de premios.

En el caso del ingles Hugh Laurie, Dr. House superó al actor incluso me imagino que muchos no sabían su verdadero nombre y lo llaman por el nombre de su entrañable personaje de la serie emitida por la señal de Fox.

En el año 2010 Laurie había firmado con la discográfica Warner Bros Records para incursionarse en el mundo de la música. Obviamente que para la discográfica es un negocion Hugh Laurie cuenta con millones de fans alrededor del mundo y resultaba lógico que el disco iba a tener amplia difusión. Y para Laurie la música siempre fue parte de su vida, era uno de sus sueños hacer un disco. Desde su niñes se desarrollo como un músico experto incluso interpretándolo en la pantalla chica en algunas ocasiones.

Let Them Talk editado unos pocos meses atrás es una celebración del blues de New Orleans, un género que según sus propias palabras es su verdadera “razón de ser”.

Hugh demuestra tener buena voz y talento para cantar pero además se desenvuelve muy bien en el piano y en la guitarra, lo que se dice un hombre talentoso y multifacético.

Let Them Talk esta formado por una selección de perlas del género muy bien interpretadas y producidas por Joe Henry y con las estelares participaciones en algunos temas del supremo pianista Allen Toussaint, la excelente voz de Irma Thomas, una leyenda como Tom Jones y el gran héroe de toda su vida, la mismísima leyenda del genero Dr John.

Debo reconocer que esperaba menos, en cierto punto me sorprendió para bien su debut discográfico, si hay que señalar ciertos puntos en contra por los que no llegue a ser un gran disco. Una de ellas es la poca variación de los temas, pero en realidad es algo que busco hacer un disco de genero. Y quizás al ser ingles su acento sobreactuado para interpretar blues lo deje pagando en algunas canciones pero en resumen es un disco disfrutable y que vale la pena escuchar. (Fuente reseña: http://persimusic.wordpress.com).

Tracklist:

01 St. James Infirmary
02 You Dont Know My Mind
03 Six Cold Feet
04 Buddy Boldens Blues
05 Battle of Jericho
06 After Youve Gone
07 Swanee River
08 The Whale Has Swallowed Me
09 John Henry
10 Police Dog Blues
11 Tipitana
12 Winin Boy Blues
13 Theyre Red Hot
14 Baby, Please Make a Change
15 Let Them Talk

Sonny Rollins – Saxophone Colossus (1956)

Estaba buscando un disco para postear y me encontré el track solitario de You Don’t Know What Love Is, en la versión de Sonny Rollins, balada inmortalizada, al menos en mi memoria por el gran John Coltrane. Una señal demasiado poderosa para desoirla. Un estupendo disco de jazz.

Comenzar diciendo que nuestro amigo Theodore Walter “Sonny” Rollins en un principio de su formación académica fue un destacado pianista a futuro, pero también (como no), el gran saxofonista que sería luego con el correr del tiempo.

Resulta que a fines de los años ‘40, Sonny Rollins es reclutado por el buen olfato del maestro pianista Bud Powell para formar parte de su nuevo quinteto y a este significativo impulso musical le siguen sendas sesiones de grabación con nombres que ya de por sí lo dicen todo: The Modern Jazz QuartetThelonious Monk, Art Farmer, Miles Davis, Charlie Parker, etc.

Después de tan exquisita lista uno se preguntaría: ¿que más te faltaría Sonny?, pues claro, nada más citar el disco que le daría su posterior y definitivo sobrenombre a la eternidad. O sea, el ya invalorable “Saxophone Colossus”. Pueda parecer exagerado, pueda que no. Pero si hay algo de verdad en ese ensalzado mote, es que justamente en esta obra que les traigo, “Sonny” le hace amplios honores y de la mejor manera que uno pueda entender esos amplios honores.

Desde la inmemorable y movediza Chicago se une a su gran amigo de toda la vida, el siempre bien predispuesto baterista Max Roach y es ahí donde se encuadra este disco, tan parejo en sus formas y modismos que hasta estoy tentado en caer en el pecado de pronunciarlo como simplemente “sublime”. Pero no, como ya sabrán no me contento con eso.

Así es que nuevamente arremeto con mi infructuosa (pero entusiasta ante todo), tarea de darle forma en palabras más, palabras menos.

Comenzamos con los aires caribeños, más precisamente los del género Calypso que trae consigo el sentido homenaje de Sonny a su ciudad natal Saint Thomas, capital de las Islas Vírgenes. Ahí esta presente la típica cadencia de Max Roach y las concisas volteretas del saxo de Sonny, como para recordarte que esto después de todo es un disco de Jazz. Es el primer track llamado no en vano “St. Thomas”.

Nos ponemos más intimistas con la agridulce, melancólica y hasta diría pretenciosa balada “You Don’t Know What Love Is”, toda una declaración para un amor mal correspondido. Y es en ese preciso momento que el triste, pero a su vez rabioso, saxo nos recuerda que en el amor no todas son rosas, porque también hay espinasde las que duelen y en forma.

Para cambiar de ánimo viene a nuestro rescate el próximo track titulado “Strode Rode”, donde el cuarteto Rollins-Watkins-Flanagan-Roach rinde un maravilloso, compacto y acelerado homenaje a otro grande en la historia del Jazz: el malogrado trompetista
Freddie Webster. Lo que se dice hardbop de alta jerarquía y en su dosis justa.

Luego aparece una magnifica reversión del standard “Moritat”, la cual toma una tonalidad de colores nunca jamás antes oída (al menos de mi parte). Por lo que prueba superada y con creces para todos los interpretes. Tratar de describir los efusivos solos de Sonny y compañía me sería más que imposible, por lo que solo escúchenlos y después me cuentan.

Y como todo lo bueno tiene un final, que mejor que terminarlo en clave bluesie, siendo así “Blue 7″ el espacio más logrado para macerar los improvisados solos, los frenéticos cambios de melodías, las jugarretas de estos maestros de lo imprevisible. En definitiva, el arraigado sentimiento que nos da la misma música. Este final ya de por sí solo vale el disco entero,
pero no se dejen engañar por nadie: lo valen todas y cada una de las pistas. (Fuente reseña y link descarga: http://www.zonadejazz.com).

Tracklist:

St. Thomas
You Don’t Know What Love Is
Strode Rode
Moritat
Blue Seven

Músicos/Personnel:

Sonny Rollins – Saxo tenor
Tommy Flanagan – Piano
Doug Watkins – Bajo
Max Roach – Batería

Billie Holiday – Lady In Satin (1958)

Como ya sabrán estuve enamorado de Nana Caymmi, Marina Lima, Marisa Monte y un largo etcétera. Pero mi primer gran amor musical fue precisamente Billie Holliday, Lady Day, que además de su talento me parecía y me sigue pareciendo una mujer sumamente bella. Su vida, llena de tragedias, excesos y amores no correspondidos dan para escribir varios tangos, pero la voz de Billie, cargada de sentimiento en cada una de sus interpretaciones, es tan única e irrepetible que difícilmente cederá su lugar en el firmamento musical. El video de abajo ilustra la tremenda estrella que era Billie, en esa ocasión acompañada de músicos de la talla de Ben Webster, Gerry Mulligan, Coleman Hawkins, y Roy Eldridge.

Lady In Satin fue el penúltimo trabajo de Billie Holiday. Grabado en el mes de febrero de 1958, decidió llevar a cabo un disco con orquesta de cuerdas (en lugar de una orquesta de jazz) por primera vez en su carrera, eligiendo ella misma al hombre adecuado, un joven y casi desconocido arreglista llamado Ray Ellis. Este álbum es considerado como uno de los mejores discos del siglo XX.
El gran saxofonista Lester Young la bautizó con el cariñoso apodo de “Lady Day”. Ella, Eleanora “Billie” Holiday (1915-1959), le puso el de “Prez”. Eran los días felices, los últimos años treinta y los primeros cuarenta, cuando Billie Holiday deslumbraba con su voz sensual de corneta y su fraseo aún inigualado junto a Lester Young, Benny Goodman y otros grandes solistas en las mejores orquestas. Días en que Holiday, la mujer que hizo de la voz un instrumento más dentro del jazz, la que elevó la interpretación de canciones intrascendentes a la categoría de arte, era todo lo feliz que podía ser una mujer con un pasado marcado por una infancia de rechazo, prostitución y abusos, que no fue lo suficiente para desanimar su vocación por la música.
En los años treinta la joven Billie Holiday era la reina del jazz. No hacía proezas vocales pero su voz flexible jugaba con cada sílaba como si la hubiese escrito de su puño y letra. Para alcanzar el éxito, Billie tuvo que aguantar todo tipo de humillaciones por su doble condición de mujer y negra. Obligada a entrar por la puerta de servicio en los locales donde actuaba, estafada por empresarios y discográficas, Billie Holiday se metió en las drogas en una carrera hacia la muerte acelerada por el acoso de la policía antidroga y por sus relaciones sentimentales destructivas.
La Billie Holiday de los años cincuenta, a pesar de su fama, no era, ni de lejos, la de los días felices. Su voz había perdido elasticidad, volumen y timbre. Pero mientras sus cualidades vocales desaparecían, crecía su magnetismo, que alcanza gigantescas proporciones en Lady In Satin, el disco más controvertido de su carrera, una de las grabaciones más sobrecogedoras que jamás se haya oido.

En Lady In Satin, Billie Holiday quiso un nuevo sonido, de satén, que le ayudara a sacar lo mejor de su maltrecha voz. Escogió hacerlo con una orquesta de cuerda, eligiendo como arreglista y director a Ray Ellis. Quiso también que las canciones de Lady In Satin fuesen todas novedades en su ya amplio repertorio, y eligió un puñado de versiones que jamás había grabado. “For Heaven’s Sake” -escrita por una de las sopranos del coro que participó en el disco, Elise Bretton-, “The End Of A Love Affair” y, sobre todo, “I’m A Fool To Want You” han hecho crecer la leyenda de Billie Holiday tanto como su célebre “God Bless The Child”, un canto a la mujer autosuficiente que ella misma escribió muchos años antes pensando en su madre.
Lady Day canta los versos ajenos con tanto dolor como si hubiese vivido cada estrofa en sus propias carnes. Arropada por un fondo de violines, arpas, vientos y voces crepusculares, a años luz del swing sobre el que cabalgaba en sus mejores años, Lady Day se balancea, emborrachada de tristeza y de alcohol, fraseando sílabas que se arrastran con tempo propio, cargadas de un inmenso dolor.
En definitiva, Lady In Satin es un disco de una grandeza excepcional y, sobre todo, una oportunidad para redescubrir y disfrutar las interpretaciones de Lady Day, absolutamente conmovedoras, tristes y bellísimas. (Fuente reseña: http://lauvaylaparra.blogspot.com).

Trackslist:
01. I´m A Fool To Want You
02. For Heaven´s Sake
03. You Don´t Know What Love Is
04. I Get long Without You Very Well
05. For All We Know
06. Violets For Your Furs
07. You´ve Changed
08. It´s Easy To Remember
09. But Beautiful
10. Glad To Be Unhappy
11. I´ll Be Around
12. The End Of A Love Affair
13. The End Of A Love Affair (stereo, bonus track)

Charles Bradley & Menahan Street Band – No Time for Dreaming (2011)

Si uno escucha este disco sin alguna referencia de por medio pareciera transportado a los 60’s, pero no, o farso, farso, farso, como diría el Profesor Rosa. Se trata de un extraordinario cantante de blues y funk que se atrevió a salir del clóset musical tras años de hacer del doble de juanito y pedrito. Un disco que mi amigo Félix adoraría escuchar.

James Brown es uno de los músicos más imitados del mundo. Al igual que sucede con Elvis Presley yMichael Jackson, hay concursos anuales, shows particulares en hoteles y programas de televisión, imitadores profesionales (al menos uno en cada una de las ciudades más importantes) y un show permanente en Las Vegas llamado James Brown Impersonator. Pues bien, durante casi medio siglo el rey de los imitadores de James Brown fue Charles Bradley, un modesto cantante nacido en Gainesville, Florida, y radicado en Brooklyn, Nueva York, que obtuvo tal fama, no por los atuendos estrambóticos y el tupé liso del Padrino del Soul, sino porque su voz era extraordinariamente parecida. Bradley empezó a cantar en un coro góspel de Gainesville siendo niño, pero ya viviendo en Nueva York tuvo aquella experiencia mística. “Cuando tenía 14 años, mi hermana me llevó a ver a James Brownen el Apollo Theater. Yo le dije que no quería ir, pero ella dijo que pagaría mi entrada, así que fui. Y cuando vi a James Brown quedé hipnotizado. Mis ojos estaban pegados a él en su espectáculo y yo pensé: ahora sé que quiero hacer”. Por supuesto, el sueño estuvo lleno de tropiezos porque primero había que comer, llegar a fin de mes y salir de la pobreza. Bradley se hizo cocinero, facturando para una ETT y siempre a la espera de una oportunidad. Esta llegó en un bar llamado Harbor, en Maine. Unas palmadas en la espalda, un par de copas para quitar los nervios, 20 ó 30 personas animándolo, y nació la carrera del Padrino II. 40 años pasaron en la vida de este hombre, 40 años en los que vivió la noche sin glamour y la música sin premios, ni grabaciones, ni entrevistas en los medios, 40 años haciendo de James Brown. Una noche, en el Tarheel Lounge de Bedstuy, en Brookly, lo vio el guitarrista Thomas Brenneck, quien trabajaba para Daptone Records. Brenneck se entusiasmó y llevó al show a su amigo Dave Guy, y juntos, en una mesa, le propusieron: “Charles, esto nos gusta mucho, pero ahora que ya hemos visto a James Brown, queremos ver a Charles Bradley”. Una cosa llevó a la otra y el siguiente paso fue la grabación de No Time for Dreaming, el álbum testimonial, el disco donde estaba recogido el pasado durísimo de Bradley, marcado por el asesinato de su hermano a manos de un sobrino. “Todo lo que hago es cantar sobre mi pasado, las cosas que he vivido y las dificultades que he pasado. No más”, confiesa a la WNYC. No Time for Dreaming es más funky y más actual que las viejas canciones de Brown, pero tienen ese acento gutural y poderoso de una voz que resuma experiencia por los cuatro costados. “Siempre he sido un soñador, sigue diciendo el Padrino II. Y si vas a soñar, manifiesta tu sueño con el hacer. Yo sólo le estoy diciendo a estos jóvenes que se puede soñar, pero tienes que salir y dejar que el mundo sepa quién eres”. No Time for Dreaming está incluido en la lista de los Future Beats de Gladys Palmera. (Fuente reseña: http://www.gladyspalmera.com).

Tracklist:

1. The World (Is Going Up In Flames) (3:23)
2. The Telephone Song (3:32)
3. Golden Rule (3:35)
4. I Believe In Your Love (3:49)
5. Trouble In The Land (1:02)
6. Lovin’ You, Baby (5:40)
7. No Time For Dreaming (2:55)
8. How Long (4:02)
9. In You (I Found A Love) (3:44)
10. Eyes On The Prize (2:20)
11. Since Our Last Goodbye (4:17)
12. Heartaches And Pain (2:54)

Eddie Gomez & Cesarius Alvim – Forever (2010)

Volver al jazz para mí es volver un poco a mis raíces, aunque cada vez lo escucho menos, y por lo mismo cada vez se me hace sinónimo de música docta.  Y el bajo mejor que nadie, tan distinguido como siempre.

Eddie Gomez fue el contrabajista que más tiempo estuvo al lado del pianista Bill Evans (de 1966 a 1977) y el pianista brasileño Cesarius Alvim también lo ha oído atentamente. Foreverrenueva una experiencia previa de ambos once años antes. Entre standards queridos a Evans como “Invitation”, “Spring Is Here”, “The Dolphin” o “Witch Hunt” de Shorter, hay espacio para la bossa nova “Roda Vida” y otras cuatro composiciones de Alvim, junto a una pieza del trompetista Le Lann y la que da titulo al disco, debida a Gomez. Todo ello conforma un hermoso disco, sin que este homenaje al espíritu de Evans sea paralizante. Alvim remeda la sensibilidad y el lirismo del modelo y Gomez hace cantar su contrabajo como hacía tiempo que no se le escuchaba, tocando con el arco la exposición de “Ode to a Dream” del carioca, que trasluce los estudios clásicos de este pianista. La música fluye con naturalidad y el dúo se complementa sin esfuerzo sobre el territorio compartido. El satisfactorio resultado quizá abone ulteriores secuelas.

Reseña de Federico García Herrraiz para © Cuadernos de Jazz, 2011. (Fuente publicación reseña y lin descarga: http://musicaquecuelga.blogspot.com).

Track Listing

01. Witch Hunt (5:34)
02. Spring is Here (6:42)
03. Roda Vida (3:07)
04. Shining Star (4:51)
05. Forever (4:16)
06. Children’s Song (4:11)
07. Ode to A Dream (3:46)
08. The Dolphin (5:36)
09. Lady CB (5:06)
10. Invitation (4:02
11. Boreal Paysage (4:58)

Artist List

Eddie Gomez: acoustic bass
Cesarius Alvim: piano

Bill Carrothers – I Love Paris (2005)

Para matizar un poco, les traigo un bello disco de jazz de Bill Carrothers y compañía.

Una gran cosa en el jazz, consiste en que un artista con mayor probabilidad es medido por el arco de su carrera, más bien que por el éxito o el fracaso de una sola grabación. Esto también quiere decir que, cuando un artista graba un disco que define su carrera, las versiones posteriores son menos propensas a medir en su contra. En su lugar, se les ve en el contexto del cuerpo del trabajo del artista.

Tome al pianista Bill Carrothers, cuyo “Armistice 1918” encontró su camino en la lista de los diez primeros de 2004 de muchos críticos. Un trabajo ambicioso que integró a Carrothers con talentos no musicales muy significativo con su interés por la historia, la presentación de dos discos que se extiende también levantó la barrera para integrar artes visuales con la música -el embalaje del disco por Philippe Ghielmetti de Sketch Records, tristemente ahora difunto, era tan hermoso como la narrativa de la música que era viva y conmovedora. Que un artista como Carrothers pudiera crear un trabajo tan poderoso y móvil en una tan relativamente temprana etapa en su carrera, claramente presagió cosas mayores por venir.

Si “Armistice 1918” era un disco de rock, la industria buscaría su siguiente paso para ser aún más grande. Con agradecimiento, tales intereses conducen menos el mundo del jazz. Mientras la continuación de Carrothers, I Love Paris, no tiene la clase de gran ambición de “Armistice 1918”; esto es cada momento como obligando -justamente, en un más pequeño, más íntimo camino. Moviéndose de la música de la Primera Guerra Mundial, Carrothers junta nueve pistas de los años 1920 a los años 1940; algunos familiares, como la pista de título de Cole Porter, otros menos conocidos de nombre, pero -como un poco de la música del armisticio durante 1918 -parte del colectivo inconsciente más grande que uno los reconoce sin en realidad, haberlo visto. Y Carrothers logra mostrar cuan lejos usted puede estirar el mainstream todavía dejando dentro de sus fronteras generales.

Carrothers es un músico rico armónicamente y posee una notable habilidad para ver su grandioso potencial de ambas manos en un concierto. Mientras algunos pianistas son estrictamente lineales con su mano derecha y suple las deficiencias de acompañamiento con su izquierda –y allí están los momentos donde Carrothers es más lineal- el tiene el sentido vívido de las voces largas, como el pianista británico John Taylor, a veces creando armonías de 8 y 9 partes que se mueven fácilmente, y en caminos que hace a cada nota subsecuente, sentirla perfectamente lógica, aunque en algún momento impredecible.

El bajista Nicolas Thys y el baterista Dré Pallemaerts son músicos intuitivos, apoyando a Carrothers tanto como empujándolo hacia áreas de remotas posibilidades. Mientras un sentido subyacente de swing penetra el set entero, el trío también toma más derechos; la pista del título y “Moon Love” sirven como ejemplos de cómo melodías familiares pueden ser re-imaginadas-reconocidas sí, pero sin lugar a dudas nuevas también.

Con un gradual crecimiento y un significativo cuerpo de trabajo, Carrothers es claramente un artista para vigilar, y I Love Paris es otra fina adición que bordea al mainstream proporcionando muchas sorpresas para el más aventurero de corazón. (Fuente para la reseña: John Kelman para http://www.allaboutjazz.com – Traducción: La Bestia Políglota. Publicación y link descarga: http://musicaquecuelga.blogspot.com).

Tracklist:

01. Beyond the Blue Horizon (7:25)
02. Brother, Can You Spare a Dime?(6:50)
03. Button Up Your Overcoat (6:10)
04. Stars Fell on Alabama (8:15)
05. I Love Paris (7:54)
06. It’s a Blue World (6:08)
07. I Apologize (6:33)
08. Moon Love (7:57)
09. Sleep Warm (7:05)

Artist List

Bill Carrothers: piano
Nicolas Thys: bass
Dré Pallemaerts: drums