Adriana Varela – Tango de Lengue . Canciones Inéditas de Enrique Cadícamo (1995)

Yo descubrí tarde a Adriana Varela, pero con un destello repentino, absoluto, irremisible: De la canilla, esa pieza maestra (tan sabiniana en rima y tono, por cierto) de Raúl Castro y Jaime Roos. «Escuchá lo que te digo / metételo en la cabeza: no se borra esa tristeza / subiéndote a cualquier tren / te hace falta una mujer / en lugar de mil princesas…» Una mujer, una tanguera, cantándole a su hombre perdido con esa lucidez generosa que los machos sólo dejaban aflorar en raras joyas como, por ejemplo, Mano a mano. ¿De dónde sale esta mujer, me pregunté, de qué padres y, sobre todo, de qué madres? «Prueba decisiva para cualquier intérprete de tango –escribió Manolo Vázquez Montalbán– es que asuma el repertorio clásico como si lo estrenara.» No puede decirse de modo más exacto: ésa es la sensación que provoca la voz y la manera de Adriana Varela cuando la escuchamos por primera vez. Y a la segunda, y a la tercera, y siempre. Escuchen, por ejemplo, su versión del inmortal Sur: brota sin prosopopeyas melancólicas, sin arrastre en los finales.
Con una tristeza clara, enérgica, limpia de aceites del Riachuelo. O la clausura de Las cuarenta: «Por eso no ha de extrañarte / si alguna noche borracho / me vieras pasar del brazo / con quien no debo pasar». Detrás de la Varela asoman, me dije también, un padre inmediato y un padre secreto. Padre inmediato, y obvio: Roberto Goyeneche, su mentor espiritual, que le da la cadencia de fiebre, y el «eléctrico ardor», y la melancolía lúcida y militante que fueron sus marcas de fábrica. Aventuro un padre secreto y lejano: esta mujer dobla la esquina del verso con el compás orillero y feroz, repiqueteao, del mejor Edmundo Rivero, el más seco, el más aguardiente. ¿Madres? Le veo (o le oigo) varias. Tiene la emoción contenida de Mercedes Simone; la sobriedad (y el pedazo de voz) de María Graña, pero, por encima de todas, quizás, la dicción, el fraseo, la intensidad y el buen gusto de Nelly Omar. La Varela posee una soberbia claridad expositiva. Y narrativa, y actoral: nos «cuenta» cada canción, nos mete dentro de la historia y nos la hace sentir propia, verso a verso, sin llegar, felizmente, al silabeo de Liliana Barrios. Su principal revolución es escapar de la dictadura estética de Susana Rinaldi, predominante en el tango hasta bien entrada la década de los ochenta, ese estilo «cortado, lento, sobreactuado, fusionado a la balada», como escribió Ricardo García Blaya, que llega casi a la caricatura con Nacha Guevara.
Remontando todos esos ríos encontramos a una abuela posible: el tango más desafiante que chulesco de Tita Merello, que allá por los treinta lanzaba su programático Se dice de mí: «Se dice que soy fiera, que camino a lo malevo / que soy chueca y que me muevo / con un aire compadrón…». Se dicen muchas cosas de Adriana Varela. La aman o la odian, no hay medias tintas con ella. Los tangueros tradicionales la discuten: que habla en vez de cantar, que es una mala imitación de Goyeneche en su última época. Los adoradores, que son legión, destacan su «expresividad incendiada y estática» y que no sólo se deja el alma en cada frase sino «en cada punto y coma», como Cacho Castaña cantó del Polaco en Garganta con arena. Un dato incontrovertible: como sucediera con Julio Sosa en la década de los sesenta, ha recuperado para el género a los jóvenes, que consideraban el tango como una sentimentalidad ajena, y, en general, a quienes lo veían, de nuevo en palabras de Manolo Vázquez, como «un paisaje melancólico para jubilados de la biología y la historia».
Justamente eso era el tango para ella cuando empezó: rockera y universitaria, sus dioses de adolescencia eran Beatles y Rollings y Led Zeppelin, Serrat y Milanés, Espineta y Fito. Una noche de finales de los ochenta descubre el tango en la voz y la estampa de Goyeneche viendo Sur, la película de Pino Solanas. «Más que eso», contaría luego. «Era el sentimiento del tango, la pasión del tango, y sobre todo el Polaco encarnando el lenguaje perdido de un barrio: la pura expresión de la forma de vivir en el barrio de Saavedra.» Acaba de separarse de su marido, un tenista con el que recorrió medio mundo. Trabaja como terapeuta de la voz y la audición (o sea, fonoaudióloga) y hace
prácticas en un hospital. Otra noche se acerca al Café Homero para ver a Néstor Marconi, el gran bandoneonista. Canta Don Roberto, que vuelve a deslumbrarle. Se lanza al agua y en una semana se aprende Muñeca brava, de Enrique Cadicamo: «Campaneá la ilusión que se va / y embrocá tu silueta sin rango / y si el llanto te viene a buscar / escurrí tu dolor y reí…». Su padre inminente, quieto en la barra, le llama. «Te voy a decir una cosa: a mí, las minas cantando tango no me gustan. Pero vos me rompiste los esquemas.» Le cuenta que él fue taxista hasta los cuarenta años, cuando debutó con Troilo, que no tenga miedo. Y le ofrece cantar a su lado cada fin de semana en el Homero, como telonera.
En 1991 aparece, en casete, su primera grabación, Tangos. Contiene, por supuesto, su versión de Muñeca brava. Dos años más tarde, Goyeneche y Virgilio Espósito la arropan en Maquillaje, primer álbum. En 1994 publica Corazones perversos. Dos años más tarde arrasa en los Bosques de Palermo, en Buenos Aires, ante cincuenta mil personas, presentando, acompañada por Jaime Roos, Tangos de Lengue, con composiciones inéditas del maestro Cadicamo. A partir de ahí todo es subida. Gira por toda Europa, con dos recaladas memorables en nuestro país: en el Grec 98 y en 2000 en Las Ventas, presentada por Joaquín Sabina, otro concierto multitudinario. Esta noche, en el Liceu, cantará Mano a mano, y Malevaje, y Malena, y Los mareados, y Sur. Y su tango favorito, el más anarquista: «Yo quiero morir conmigo / sin confesión y sin Dios / crucificao en mis penas / como abrazado a un rencor». Tangos que son, dice, «como trataditos filosóficos. Se habla del barrio, del tiempo y la ausencia, del otro, de la pasión. De lo esencial».

( Fuente: Marcos Ordóñez:  ADRIANA ES UN NOMBRE DE TANGO)

Link de descarga: Un Blog de Tangos. Bloger: Vicente.

Paulinho Moska e Convidados – Zoombido 2 (2009)

El segundo volumen de Zoombido, una colección de la disquera Biscoito Fino que edita los registros del programa creado y presentado por Paulinho Moska en el Canal Brasil. El  volumen II reune los programas que juntaron a Moska con Nando Reis, Frejat, Leoni, Zélia Duncan, Toni Garrido, George Israel y André Abujamra. Son siete colegas del universo pop que cambien ideas y hacen duetos con el anfitrión. En un clima despojado, com arreglos acústicos realizados en guitarra, Moska canta O Segundo Sol (con Nando), O Poeta Está Vivo (con Frejat), Carne e Osso (con Zélia, compañera de Moska en la música de 2005 utilizada dos años mas tarde en la apertura de la novela Siete Pecados), 50 Receitas (con Leoni), A Sombra da Maldade (hit del grupo Cidade Negra revivido con Toni Garrido con dereccho a saludos mutuos en el final), Boca (con Israel) y O Mundo (con Abujamra). Son duetos íntimos y personales. El encanto de las  grabaciones reside más  en el arte del encuentro. Ningún invitado da la impresión de estar  queriendo figurar en el programa. Al contrario, todos aparecen con la voluntad  de  compartir pequeños secretos de la creación. En fin, Zoombido 2 tiene sus méritos. Y para quien no quiere  saber de conversaciones, el CD puede ser más indicado por reunir dos de los tres números musicales de cada convidado, incluyendo todos los siete duetos. Son 21 registros simples y bonitos. (Fuente: Blog do Gringo. Bloger: Gringo).

Erykah Badu – WorldWide Underground (2003)

Erykah Badu es una de las grandes vocalistas de la música negra contemporánea, y una de las artistas más importantes de la escena neo-soul (tanto como D’Angelo o Lauryn Hill), una de las artífices del movimiento que renueva el soul clásico fusionándolo con el r&b y el hip hop. Pero sus méritos no se limitan a los de ser una diva del neo-soul, porque su alcance es mucho mayor, y eso no sólo se debe a sus composiciones, a su asociación con interesantes productores, ni tampoco a que en algunos de sus trabajos participen buenos o excelentes músicos, sino a que su voz tiene poco que ver con la de una cantante de r&b. Frecuentemente es comparada por Billie Holiday, y aunque sí se aprecia cierto parecido, lo destacable no es tanto discutir si es o no su sucesora, sino constatar que su manera de cantar bebe del jazz y del soul clásico, no del hip hop ni del r&b, lo que, por supuesto, otorga un grado de originalidad a su música. Por eso, entre otras cosas, además de haber seducido a los amantes del r&b descontentos con el panorama más comercial, es respetada por los amantes del jazz (no hay festival de jazz que no quiera contar con ella en el cartel), convence a los amantes del soul… en definitiva, a todos los que aprecien la música negra. Su discografía, por supuesto, es imprescindible.

Nacida Erica Abi Wright, en Dallas (26 Febrero de 1971), cambió su apellido de esclava por Badu, dos sílabas que solía cantar a modo de scat. Mientras trabajaba como profesora en su ciudad natal, comenzó a cantar, hasta que, en 1994, actuó como telonera de D’Angelo. El manager de este, Kedar Massenburg, impresionado con su interpretación, la contrató para grabar con el vocalista una versión del tema Precious love, de Marvin Gaye y Tammi Terrell. Posteriormente la fichó para su sello, Kedar Entertainment, en el que editó su álbum debut, Baduizm, el disco en directo Live (ambos en 1997) y un segundo trabajo de estudio, Mama’s gun, que data del 2000. En el 2003 llega Worldwide Underground. En el 2007, lanza su disco, New Amerykah Part One (4th World War) , el que completa en 2010 con New Amerykah Part Two (Return of the Ankh).

La Colifata – Siempre fui Loco (2002)

Cuando se abren los micrófonos de Radio La Colifata, uno debe estar preparado para cualquier cosa. Puede ser que aparezca Napoleón disertando sobre la vida o que un representante de Dios en la Tierra anuncie que el mundo acaba mañana. A veces, alguien hace llegar su voz remota desde Marte o se arranca a entonar canciones relacionadas con la cárcel, o simplemente, habla por el mismo acto de hablar, largo y tendido, con la grata garantía de saber que hay quien escucha.

Aunque así pudiera parecer, no es el humor lo que distingue a sus locutores, todos pacientes del Hospital Neuropsiquiátrico José T. Borda, de Buenos Aires. Como tampoco es el lucro lo que mueve a su director, Alfredo Olivera, que lleva 13 años al frente de esta fórmula pionera, mezcla de comunicación y psiquiatría, que es el primer experimento de radio como terapia para enfermos mentales.

Cuando se abren los micrófonos de La Colifata, es la locura la que habla. No en vano, un colifato es alguien tocado en lunfardo, el argot porteño, el idioma del tango.

«Yo quiero hablar de por qué la mujer es un bichito raro», fue la reacción de uno de los pacientes al proponerle el proyecto.Así lo recuerda Olivera, que entonces tenía 24 años, era estudiante de Psicología y en su cabeza rondaba una idea: «Devolver a estos enfermos algún contacto con el exterior».

Sin apoyo institucional, sin medios técnicos ni económicos, comenzaron las retransmisiones. Bastaba una mesa-estudio improvisada en el patio del Borda y una grabadora de periodista. Sólo había que lograr que estas voces atravesaran los gruesos muros del hospital.

«Partiendo del posicionamiento ético de que la palabra de toda persona, en el contexto adecuado, puede ser digna y servir de aporte, queríamos que La Colifata fuera para estos enfermos una ventana: con su familia, con sus amigos, con la sociedad», explica Olivera, que ideó entonces los microprogramas, resúmenes editados de dos minutos que fueron distribuidos a las distintas AM y FM del país para ser emitidos en el contexto de sus programas.

Ocurrió que los radioyentes comenzaron a interesarse por aquellos temas cotidianos tratados desde el delirio. El público llamaba para opinar, para preguntar a los pacientes del Borda, donde el 60% lleva más de 10 años interno, la mayoría con diagnóstico crónico. Y estas repercusiones de la audiencia eran asimismo grabadas para volver a su origen, La Colifata, donde los enfermos comprobaban que su voz, al fin, obtenía respuesta.

«Nos constituimos en una ONG que contribuye a evitar el reinternamiento de estos enfermos», señala Olivera. Y está demostrado: el 40% de los pacientes que participaron en La Colifata lograron el alta. Y de éstos, sólo los que continuaron en la radio no volvieron a ser internados.

Resalta su director la reacción de la sociedad: «Unos oyentes nos regalaron un Citröen, unos ingenieros nos ayudaron con la página web, un aficionado a la onda corta consiguió que pudiera escucharse en Miami y la Antártida…». Incluso Manu Chao contribuyó a la causa al ceder los beneficios del disco La colifata, siempre fui loco, grabado con los músicos de la calle de Barcelona y audios intercalados de los pacientes.

Rota la frágil línea que separa a los de dentro y a los de fuera, el eco de La Colifata traspasó fronteras. No sólo fue acreedora del Premio Broadcasting e invitada al Congreso Mundial de la Comunicación, sino que, además, empezaron a surgirle hijos: Radio Vilardevoz en Montevideo; Durchegknallt en Nuremberg o La Vitrina en Collado Villalba son sólo algunas de sus réplicas, siempre bajo el asesoramiento de Olivera, que fue elegido emprendedor de Ashoka, entidad que brinda ayuda a aquellas personas cuyas ideas suponen un cambio social significativo.

Hoy en día, La Colifata es un proyecto consolidado, tanto en su vertiente terapéutica como en su labor comunicativa. Prueba de esto último es que existen corresponsales colifatos (algunos «desde arriba del cielo») y que dos internos poseen acreditación en el estadio de fútbol Boca Juniors para seguir los partidos desde el palco de prensa.

Alfredo Olivera sobrevive con lo que gana en su consultorio particular.Y aunque hay quien anda pujando por los derechos de su vida para una película, él tiene dudas: «…Es que el tema de la locura, si no se trata adecuadamente, puede ser carne del morbo, lamentable y patético». (Fuente: Website Manu Chau).

Link de descarga: GPS Sonoro (Bloger: Fulcanelli y otros).

Nina Becker – Vermelho (2010)

La dulce voz de Nina Becker se hizo conocida con la Orquesta Imperial. Antes de lanzar  ‘Azul’ y ‘Vermelho’ fue galardonada en 2009 por “APCA” como la Mejor cantante y por la revista Bravo! como una de las artistas más influyentes de su generación . Pero este año 2010 es especial. Sus nuevos álbumes están recién salidos del horno. Realizados en asociación con Carlos y Mauricio Eduardo Miranda Tagliari, Nina no pensaba que al final del proceso de creación tendría dos discos. Llegó para grabar cuatro canciones  para MySpace, entre un viaje a otro a Sao Paulo, en un año ya tenía mucho más que algunos temas. Y lo mejor, algo con su sello y sus influencias. Grabado en los estudios de YB Music en Sao Paulo, mientras parte de la banda estaba de gira con Caetano Veloso, Nina comenzó a “coser” el disco ‘Azul’. Un disco limpio, con canciones en que su voz es el principal personaje el, acompañada solamente por uno o dos instrumentos. “Dans ton île” (Domenico Lancelotti Anastassakis zoy y), con arreglo de Mauricio Tagliari y la   participación especial de Moreno Veloso tocando el violoncelo; ‘Samba Jambo “(Jorge Mautner e Nelson Jacobina), con la participación de Nelson Jacobina y ‘Medo “(Nina Becker) voz y guitarra, son puro sentimiento. Pero a la cantante le gusta tener una banda. Y la nostalgia de tocar juntos despues de un año entero separados  resultó en otro disco. Diferente, caliente. ‘Vermelho’, con más ruido, de improvisación e intensidad. En vivo. La emoción del  momento fue más importante que la preocupación por la ejecución perfecta. “De um amor em paz” (Domenico Lancelotti y Carvalho Délcio) con arreglo basado en la improvisación y construcciones más  experimentales; y “Tropical poliéster” (Gabriel Babu y Nina Becker, Gustavo Benjão, Marcelo y Ricardo Dias Gomes Callado), la primera canción de su asociación con la banda, con claras influencias de los años 60/70, muestran bien toda esta concepción . Nina Becker es autora de nuevo de los veinte temas que  componen el disco, e interpreta canciones de artistas su generación, nombre tan influyentes en la nueva música contemporánea brasileña- Domenico Lancelotti, Moreno Veloso, Rubinho Jacobina, Renato Martins, Gustavo Benjão, Nervoso , Quito Ribeiro, Bartolo, Carvalho Délcio, Marcelo Callado, Ricardo Dias Gomes Nuno Ramos y Rómulo Froes. La sociedad entre Jorge Mautner y Nelson Jacobina aparece en dos temas: ‘Samba Jambo’ en ” Azul” y ‘Lágrimas Negras’ en ‘”Rojo”. La banda que la  acompaña está compuesta por Gabriel Bubu, guitarra, Gustavo Benjão, guitarra, Marcelo Callado, batería, Ricardo Dias Gomes en abajo.

Fuente: MySpace Nina Becker: http://www.myspace.com/ninabecker

Link descarga: Discoteca Naciona DNA (Blogger: Juniani Marzani – DJ 440)


Luísa Maita – Lero-Lero (2010)

Sensual, seductora e infundida con ese swing samba inimitable, la música de Luisa Maita encarna el espíritu moderno de Brasil. Inspirado en la bulliciosa vida urbana en su ciudad natal de Sao Paulo, Lero Lero-tiene un ambiente contemporáneo, con influencias de pop alternativo y música electrónica downtempo se fundió con una base acústica profundamente arraigada en la samba, la bossa nova y MPB. Los Fans de Bebel Gilberto, Céu y Seu Jorge se encuentra mucho amor en el trópico de Luísa Maita, el sonido hacia el futuro, y su voz sensual pero conmovedora suplica comparaciones con todos, desde Billie Holiday y Sade a Feist, San Vicente y Cat Power. Provenientes de un país rebosante de talento musical, Luisa Maita se eleva por encima de la refriega como una de las cantantes jóvenes más prometedoras de su generación. Luísa Maita, natural de São Paulo, ha sido rodeada por la música desde su nacimiento. Su padre, Amado Maita, un cantante cuyo álbum debut como solista, en la década de 1970, es una pieza codiciada de coleccionista de vinilo. Pasó su primera infancia en Bexiga, un barrio diverso, de la clase trabajadora que fue el hogar de inmigrantes italianos y árabes y los migrantes del nordeste de Brasil. Incluso después de que su familia se mudó a un rancho en las afueras de los músicos de la ciudad estaban siempre alrededor. “Mi infancia fue como un universo de la música y la creatividad, lleno de gente de gran personalidad”, recuerda Luisa, “Esa es mi tesoro musical más preciado.” Luisa comenzó a cantar canciones de su padre y las normas de la bossa nova a una edad muy joven, y comenzó a grabar jingles de publicidad profesionalmente a la edad de siete años. Cuando era adolescente, Luisa empezó a cantar con el guitarrista Morris Piccioto (también conocido como el Dr. Morris) y, finalmente, se formó el grupo Urbanda, quien editó un disco en 2003. Finalmente, Luisa dejó la banda para buscar su propia dirección musical personal. Inspirado por la samba, la bossa nova y otros estilos brasileños clásicos, Luísa también está muy influenciado por el cool jazz de Billie Holiday y Chet Baker, así como el pop, el funk y la música electrónica downtempo. Su primer álbum como solista, Lero Lero-ofrece canciones que alientan a su compatriotas brasileños a reconocer la belleza y el significado más profundo de sus vidas. “Su inspiración viene de la vida urbana de São Paulo, sus guetos y su gente”, señala Luisa, “La letra de  ella y el aura del enfoque del álbum en las peculiaridades de la vida diario brasileño, la cultura y la condición humana”. (Fuente: Website oficial: http://www.luisamaita.com/)

Descárgalo desde: Um que Tenha (Blogger: Fulano Sicrano)

Carlos Bica – Materia Prima (2010)

Carlos Bica, nacido en Portugal y vive en la actualidad en Alemania, es un artista prolífico y creativo. Fue elegido “Músico del Año” en Portugal en 1998. Ha tocado en festivales de jazz importante de toda Europa y Asia. También ha compuesto para varios producciones de teatro, así como de danza y cinematográficas. Trabajó durante muchos años con la reconocida cantante portuguesa Maria João – una cooperación que lo impuso en la escena internacional. Ha trabajado con artistas como Ray Anderson, Kenny Wheeler, Aki Takase, Paolo Fresu, Julian Argüelles, Steve Argüelles, Lee Konitz, Mário Laginha, Matthias Schubert, João Paulo, Markus Stockhausen, Antonio Pinho Vargas, Alexander von Schlippenbach entre otros. (Fuente: Wikipedia).

Carlos Bica es uno de los pocos músicos portugueses que alcanzó projección internacional, tornándose en una referencia en el panorama del jazz europeo. Entre los vários projectos musicales que lidera, más allá de sus participaciones en otras áreas como teatro, cine y danza,  su trío AZUL con el guitarrista Frank Möbus y el baterista Jim Black, se tornó la imagen de marca del contrabajista y compositor.

A su primer álbum “Azul” editado en 1996 y que es considerado por la crítica como uno de los mejores álbumes nacionales de jazz de todos los tiempos, le siguieron los álbumes “Twist” (1999), “Look what they’ve done to my song” (2003) y “Believer” (2006) que recibieron igualmente enormes elogios de la prensa internacional.

Quando se fala da música de Carlos Bica a crítica costuma salientar a forma como nela se interpenetram referências de diferentes universos, da música erudita contemporânea à folk, ao rock, ao jazz, às músicas improvisadas. O que corresponde, como seria natural, à própria trajectória do intérprete compositor. Aprendeu a tocar contrabaixo na Academia dos Amadores de Música, nos Cursos de Música do Estoril e na Escola Superior de Música de Würzburg, na Alemanha. Foi membro da Orquestra de Câmara de Lisboa, assim como de diversas orquestras de câmaras alemãs, tais como, a Bach Kammerorchester e a Wernecker Kammerorchester. Fez muita música improvisada, durante anos tocou com Maria João, trabalhou e gravou na área da música popular portuguesa com Carlos do Carmo, José Mário Branco, Janita Salomé, Camané e participou em inúmeros festivais de Jazz internacionais em colaboração com músicos como Kenny Wheeler, Ray Anderson, Aki Takase, Alexander von Schlippenbach, Lee Konitz, Mário Laginha, Albert Mangelsdorf, Joäo Paulo, Matthias Schubert, Paolo Fresu, António Pinho Vargas, Steve Arguelles, John Ruocco e entre outros.

A necessidade de projectar na música as vivências do seu percurso musical e o enorme fascínio pelo som da voz e dos instrumentos de arco, levou Carlos Bica até ao projecto “DIZ”, que teve a sua estreia no Festival dos Cem Dias/ Expo’98. Este projecto foi editado pela Enja Records em 2001 e recebeu o prémio de “Melhor disco do ano” da Antena 1/ Cinco minutos de Jazz.

Tal como Paris nos anos cinquenta, Berlim é nos dias de hoje um feliz refúgio para os criadores de arte. Tendo Berlim como uma das suas estações, Carlos Bica tem desfrutado dos muitos felizes encontros entre músicos provenientes de culturas e escolas muito diversas. Azul, Diz, Tuomi, Bica-Klammer-Kalima, Essencia, Tango Toy são alguns dos projectos com músicos internacionais que tiveram Berlim como local de nascimento.

Em Outubro de 2005 Carlos Bica edita o álbum “Single” (Bor Land), o seu primeiro álbum de contrabaixo solo, onde músico e instrumento se encontram a sós e onde Bica revela o seu lado musical mais íntimo. “Single” foi nomeado pela revista “Blitz” com um dos melhores álbuns nacionais em 2005.

Official website

Más información y link de descarga: La Música que Cuelga (Blogers: La Bestia Políglota, Chelo y Perro Proletario).